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Coronavirus Felino, Coronavirus

PIF: una enfermedad causada por un coronavirus

Mucho hablamos del SARS-COV2, de la covid-19, de si los mustélidos pueden ser un foco de transmisión, incluso las mascotas… Pero hablemos del FCoV y del PIF; tan temidos por los veterinarios y desconocidos por sus propietarios.

¿Qué es el coronavirus felino?

Pues como todos los coronavirus que existen en otras especies, se trata de un virus esférico, con una corona y una cadena simple de ARN, que en función de su genoma y propiedades serológicas se clasifica en dos tipos, I y II, siendo el I más frecuente en Europa.

La infección por FCoV no causa signos clínicos en la mayoría de los gatos infectados siendo asintomáticos y algunos simplemente presentan una diarrea leve, sin embargo, en un 5 y 10% de ellos la infección se asocia al desarrollo de una enfermedad progresiva y fatal, llamada Peritonitis Infecciosa Felina (PIF), ésta última es una de las enfermedades más importantes en gatos tanto por su dificultad diagnóstica como por el difícil control para evitar su diseminación a otros felinos.

¿Cómo de frecuente es este coronavirus en nuestros felinos?

La infección por FCoV es muy frecuente en gatos de todo el mundo, llegando a ser seropositivos entre el 80-90 % de los gatos que viven en comunidades felinas y hasta un 50% de los que viven solos.

¿Cómo se transmite?

Las heces son el principal medio de transmisión, a través de bandejas de gatos que conviven, incluso por zapatos, manos y ropas contaminadas con heces de gato infectado, ya que pequeñas cantidades de heces pueden portar una elevada carga viral.

¿Quién provoca la tan temida peritonitis infecciosa felina?

Hasta el momento existen varias teorías, como que pueden darse mutaciones in vivo o que existen circulaciones de cepas virulentas y avirulentas de FCoV entre gatos, lo que sí está claro es que la patogénesis del PIF y la progresión de la enfermedad vienen determinadas por las interacciones del virus con el sistema inmune de cada gato, incluso hay razas más predispuestas que otras a sufrirlo.

¿Cuáles son los factores de riesgo para desarrollar PIF?

La existencia de comunidades felinas donde se comparte lugar de defecación por varios gatos.

La edad es un factor de riesgo importante, el 70% tienen menos de un año, pero puede afectar a gatos de cualquier edad.

Situaciones de estrés en gatos infectados de forma crónica con FCoV, también coinfecciones por otros virus pueden promover el desarrollo de PIF.

¿Qué formas existen de PIF?

Hay dos formas, la efusiva a la que se le suele llamar PIF húmedo, y la no efusiva, que sería el PIF seco.

El húmedo, es resultado de una vasculitis severa que provoca eliminación de grandes cantidades de exudado a la cavidad abdominal o torácica; y el seco se caracteriza por la formación de infiltrados piogranulomatosos en linfonodos, riñones, hígado, cerebro, articulaciones y piel, produciéndose masas en estos órganos.

¿Cuáles son los signos clínicos comunes?

En la infección aguda, normalmente los gatos suelen ser asintomáticos o pasar por una diarrea leve.

En el PIF húmedo y seco la sintomatología depende de la localización de las vasculitis y lesiones piogranulomatosas, encontrándonos con: fiebres refractarias a antibióticos, depresión, adelgazamiento progresivo y anorexia, común en ambas.

En el húmedo como hemos comentado anteriormente, se produce acumulación de exudados en cavidades siendo la más común en cavidad abdominal (ascitis), mostrándose un abdomen hinchado, no doloroso a la palpación; también podemos encontrarnos con efusión pleural, que sería acúmulo en cavidad torácica llegando a producir signos respiratorios, además pueden existir signos nerviosos u oculares si también se producen vasculitis en esos órganos.

En el seco, los signos son más inespecíficos que en el húmedo, y en él la sintomatología depende sobre todo de donde se formen los piogranulomas, pudiéndonos encontrar con signos renales, digestivos (vómitos y diarrea), respiratorios, articulares, oculares (uvítis), cutáneos y neurológicos.

¿Cuál de ellas es la más frecuente?

El PIF húmedo es el más frecuente, aunque en los últimos años el PIF seco está aumentando, es raro ver las dos formas en el mismo gato, y si esto ocurre es posible que sea porque se encuentre en la transición de seco a húmedo.

¿Cómo se hace el diagnóstico del PIF?

No existe una prueba única para su diagnóstico, y las pruebas serológicas de FCoV (determinación de anticuerpos) deben utilizarse para apoyar la realización de técnicas más invasivas diagnósticas (biopsias o análisis de líquidos) y nunca como criterios únicos de diagnóstico de PIF, además también contamos con pruebas de detección antígenos y PCR.

¿En qué se basa su tratamiento?

Desgraciadamente la peritonitis infecciosa felina resulta fatal en un altísimo porcentaje de gatos a pesar de los tratamientos utilizados, algunos gatos son capaces de sobrevivir meses con el tratamiento de soporte que por ahora es lo único que podemos aplicar, que sería fluidoterapia, drenaje de efusiones pleurales si se ve comprometida la capacidad respiratoria, estimulantes del apetito y alimentación adecuada, los inmunosupresores pueden ayudar a enlentecer la progresión de la enfermedad pero no la curan.

¿Se puede prevenir la infección por FCoV y el padecimiento de PIF?

Actualmente solo existe una vacuna en el mercado con una eficacia del 50-75%, por lo que es importante prevenirla desde punto de vista higiénico, el FCoV sobrevive en ambientes secos entre 3 y 7 semanas, y la transmisión por heces es alto ya que poca cantidad lleva una gran carga viral, pero por suerte este coronavirus se desactiva prácticamente con cualquier detergente y desinfectante.

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